
Encontré esta foto...lamentable reflejo de lo que somos y hacia donde avanzamos día a día.
Tengo miedo.
¡¡¡NO AL ALCA!!!
un espacio abierto... A las contradicciones, a las dispersiones, a la disgregación, a la fragilidad, a las obsesiones, a las sutilezas, a las consecuencias, a las frivolidades, a las profundidades, a las críticas, a los elogios, a la incógnita, a las risas, las pifias y los aplausos...al ego. A los paréntesis y a los puntos suspensivos...


Que pasen cosas como estas me dan un poco de esperanza sobre la posibilidad de avanzar hacia la derrota de seres miserables que ni siquiera vale la pena nombrar, ya todos sabemos quienes son. Coplas del vino
Nicanor Parra


A propósito de la fecha y de que me encanta esta película...
Niños niñas y los demás
Esto es halloween, esto es halloween.
Gritos mil en la oscuridad
Bajo tu cama me voy a esconder
Esto es halloween, esto es halloween.
Que lugar, que emoción
Esto es halloween.
Soy el payaso que te hace llorar
Esto es halloween, esto es halloween.
Presten todos atención
Mi ciudad te fascinará
Esto es halloween, gritos hasta el fin
Esto es halloween, esto es halloween.

La obra
Como mi primera experiencia en Matucana 100 ("El otro lado del muro") dejó bastante que desear, hoy tenía mis dudas. Pero esta vez las diferencias se hicieron presentes desde el principio.
Para empezar, no era en la "sala top" del centro; era en la "Sala M", que es un galpón. Ya me gustaba más.
El ambiente era especial, con sillas instaladas muy cercanas al escenario, que era en el mismo nivel, no había una tarima ni nada por el estilo. Había aroma a incienso y alfombras en el piso; eran precisamente esas alfombras las que marcaban la diferencia entre el escenario y el público.
Una actriz, tres actores y un músico que acompañó toda la obra con el sonido de su voz, al ritmo de la música envasada que sonaba de fondo. Si me pongo a escribir del rol de cada personaje me voy a entusiasmar y voy a contar toda la obra, así es que prefiero reservarme esa parte y así no arruinar el panorama de quien la quiera ir a ver.
Si puedo contar que en general, la obra juega con el espacio de lo real y lo simbólico; donde una historia de amor se transforma en rabia, agresividad, frsutración, violencia y muerte; todo a través, principalmente, del lenguaje no verbal.
Impacta precisamente eso: cómo el amor puede llevar a una persona a justificar actos instintivos extremos.
No tengo mucho más que decir por una razón: aún estoy impactada. La obra es heavy metal. Cunado terminó, nadie se paraba de sus asientos, aún cuando incluso los actores ya se habían retirado y ya nadie aplaudía. Todos quedamos petrificados y mudos.
Una vez que logré pararme y salir (fuí de las primeras) ni siquiera era capaz de pensar y evaluar la obra. Seguía petrificada.
En general, cuando la gente sale de una obra, la comenta; esta vez todos salieron mudos. Tras de mí iban dos niñas, calladas, y una le dijo a la otra: -No puedo hablar-.